La competencia digital docente: más allá de las habilidades TIC

Uno de los temas en los que parece que tanto el Ministerio como algunas comunidades autónomas están trabajando últimamente es en la definición de la competencia digital docente, tema central de mi tesis y en el que me gustaría apuntar, modestamente, algunas notas para el debate.

La competencia digital es una de las competencias básicas para el siglo XXI, entendida como las habilidades y conocimientos básicos en el uso de las TIC para hacer frente a los nuevos retos de la sociedad actual. Sin embargo, pienso que no deberíamos confundir esta competencia, básica para cualquier ciudadano (y que mencionábamos en el post anterior), con la necesaria competencia digital del docente.

Uno de los modelos que en mi opinión, mejor define y engloba todos los aspectos que implica esta competencia docente es el modelo noruego propuesto por Rune Krumsvik:

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  • Primer nivel: Aquí se sitúan las habilidades digitales básicas, el uso de las herramientas tecnológicas, las habilidades para acceder a la información y comunicarnos en situaciones cotidianas (alfabetización informacional, tecnológica, etc.).
  • Segundo nivel: La competencia didáctica con las TIC, el uso de la tecnología junto con adecuadas estrategias metodológicas y contenidos disciplinares (TPACK?) para el diseño de situaciones de aprendizaje y la creación de recursos educativos.
  • Tercer nivel: Las estrategias de aprendizaje permanente, la capacidad de poner las TIC en función de sus propios objetivos, para seguir aprendiendo (PLEs?), y hacer consciente de ello también a sus alumnos.

Existen diferentes modelos de estándares e indicadores a nivel internacional (UNESCO, ISTE, Enlaces…), algunos muy aplicados y otros más panorámicos, que nos pueden servir para entender mejor esta competencia. En mi opinión, cojamos el modelo que cojamos, a la hora de definir esta competencia deberíamos tener en cuenta estos tres niveles, yendo más allá de las simples habilidades TIC.