Ayer, después de currar cogí el metro dirección ciudad universitaria y llegué sobre las 20h a la Facultad de Medicina de la UCM. El edificio estaba lleno de cables por los suelos, furgones con parabólicas, reporteros y fotógrafos y mucho público, con una edad media de unos 40-50… Sí, jóvenes también había, pero menos.
Subimos a la segunda planta de la facultad, frente a la puerta del auditorio donde empezó a juntarse la gente: personalidades varias con sus respectivos escoltas, periodistas, gente de la cultura… Entramos en la sala y teníamos los asientos en las primeras filas. Frente a nosotros estaba Elena Salgado, Bibiana Aído, Miguel Sebastián, Leire Pajín, Manuel Campo-Vidal, Carmen Caffarel, Enric Sopena, a nuestra izquierda María Antonia Iglesias y más atrás Jordi Sevilla.
Fuera de la sala empezaron a juntarse estudiantes protestando por el proceso de Bolonia. Diría que serían unos 15 o 20, pero con unos buenos pulmones, que aporreaban las puertas de la sala interrumpiendo la presentación de Berzosa en varias ocasiones.
Al momento, Raimon subió al escenario tras una sonada ovación y el público en pie que consiguió realmente emocionarle. Hizo una introducción muy sentida, en plan remember, y muy agradecido por la calurosa recepción. Creo que fue un gran acierto el apoyo institucional con tanto ministro presente… En el 68 vino de forma casi clandestina, cuarenta años después con el reconocimiento y agradecimiento de las instituciones.
Tras él estaban los músicos: contrabajo, dos guitarras y clarinete. El xativí empezó el recital con canciones de sus últimos discos (menos conocidas por los asistentes) y acabó con las míticas, con el público entregado, puño en alto y cantando. Interesante imagen… Como notas curiosas, un grito de alguien del público que lanzó un: “viva el estatut” que hizo reír al músico (se referiría al estatut valencià? jeje…); o la interrupción de Raimon a mitad de una de las canciones porque se había perdido… (la edad no perdona). Esta vez al salir no habían porrazos, ni gente corriendo… los únicos grises eran los coches oficiales. Curioso.
Para mí, lo mejor de la noche (a parte de la sesión de remember, de una época que aunque no he vivido me trae tantas sensaciones) fue ver a tanta gente, de Madrid, cantando en valencià… Sobre todo después de una legislatura tan dura y con tanta crispación y exaltación del más rancio y casposo sentimiento patrio. Si esta imagen impresiona, cómo debió ser hace 40 años… La verdad, con la España de allí dentro uno puede llegar a identificarse. No por la vieja gloria progre, sino por la defensa de las diferencias. Aunque fuese por unas horas.
Per unes quantes hores
ens vàrem sentir lliures,
i qui ha sentit la llibertat
té més forces per viure.
18 de maig a la “Villa”. Raimon
Por cierto, me acabo de ver en una foto de el Pais….





Hola Fran!!!
Ahir quant ho van ensenyar a les notícies vaig pensar en tu… i avui també. M’haguera agradat estar ahí.
Demà vaig a Madrid, tinc comité federal de JSE, del que sóc membre de la Mesa. Viatge d’anada i tornada. Per al pròxim, si vaig per a estar uns dies, t’aviso.
Molts besets.
Ruth
Saludos Francesc. Me alegra que gente como tú estuviera dentro apoyando a Raimon. No había pensado en la parte positiva que tiene la presencia de las instituciones. A mí me hubiera gustado gritar un “viva la clase la obrera” cuando cantó “Jo vinc d’un silenci”, pero es que soy demasiado tímido.
¡Un abrazo!