Este proceso de evaluación es llevado a cabo por ANECA a través de su programa VERIFICA, quien estudia las propuestas de las universidades y emite un informe al Consejo de Universidades verificando o no, la calidad de ese título y por tanto, especificando si éste se puede impartir o no.
Uno de los puntos clave de este programa de verificación de títulos, es la incorporación del estudiante como agente evaluador. Un aspecto que se puede pasar por alto, que hasta al momento era ignorado en nuestro sistema educativo pero esencial ya que aporta al proceso una mayor transparencia y fiabilidad. Como se ve en el gráfico (fuente: ESIB 2007, Bologna with Students Eyes), hasta el momento los estudiantes de las universidades españolas sólo participaban en 2 de los 3 niveles de garantía de la calidad (facultad y universidad), pero a partir de ahora, con el esfuerzo de bastantes representantes estudiantiles y con el apoyo de ANECA, nos subimos al tren (AVE? no se… jeje) que dirigen los países nórdicos, y avanzamos un pasito más en la participación democrática en nuestras universidades, participando también a nivel estatal.

Con esta verificación de la calidad de los títulos, los estudiantes tenemos la garantía de que estamos estudiando un título válido y que cumple con unos criterios y unas directrices europeas, por lo que posteriormente va a seguir teniendo esa misma validez. Es una forma de garantizar que nadie nos engaña, que no estudiamos algo que se han inventado sino que es oficial, ya que estos mecanismos de garantía de la calidad ponen encima de la mesa ese contrato entre la universidad y la sociedad del cual la universidad deberá dar cuentas.